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A votar y opinar… con cuidado
By Juan González Febles
Oct 3, 2007 - 10:13:22 AM

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LA HABANA, Cuba - octubre (www.cubanet.org) - Dos eventos participativos se unen en el espacio y el tiempo cubanos. Una convocatoria para asambleas en el gobernante Partido Comunista con el propósito de opinar y criticar con libertad todos los aspectos de la vida nacional sin censuras.

La base programática para tales asambleas sería el discurso pronunciado por Raúl Castro el pasado 26 de julio en Camaguey. Estas asambleas ahora han sido extendidas a la base, a las llamadas ONGs de base. Le toca su turno a las organizaciones políticas y de masas.

El otro evento concurrente y de menor importancia, son las elecciones. Digo de menor importancia porque se trata de un evento completamente controlado, que excluye el pensamiento disidente o discordante de la línea oficial.

El tema electoral no es mi fuerte. Nunca he votado en una elección libre y democrática. Cuando llegó mi edad para votar me encontré como única opción al Partido Comunista. Mi turno para votar estuvo siempre vigilado por los llamados Comités de Defensa de la Revolución (CDR) y por la aprensión de perder la oportunidad de graduarme o el empleo.

El actual sistema electoral cubano es tan complicado que requiere un trabajo dedicado en todas sus partes para eso. Una trampa compulsiva que requiere análisis cuidadoso.

Lo que verdaderamente motiva a la gente en la calle son las asambleas para criticar al gobierno. Está descartado que el objetivo que persigue el gobierno con estas asambleas, sea conocer qué piensa y quiere el pueblo.

El Ministerio del Interior dispone de una eficiente dependencia que le permite conocer la opinión pública sin necesidad de convocar asambleas de ningún tipo.

Entonces, el objetivo es otro. ¿Cuál?

Para muchos estudiosos del tema se trata de ganar tiempo. A la vez, se ofrece un ejercicio catártico a la población. Una variante de éxodo masivo, para relajar tensiones.

Se trata de permitir que la gente diga lo que tiene entre pecho y espalda, pero con límites. Cuando hay desahogo, las tensiones sociales no resueltas se relajan. La gente siente el alivio falso de haber expresado parte de la frustración que les embarga. Se trata del 'más de lo mismo' ya conocido. Sólo es cuestión de ganar tiempo. Pero aún así, hay que criticar 'con medida'.

Por lo pronto, los temas más recurrentes son en primer orden, el transporte, el racionamiento y las fuerzas productivas atadas. Siguen, el apartheid turístico y social, las prohibiciones y limitaciones al derecho de propiedad personal, las demandas de libertad económica y las protestas por las desigualdades y por los privilegios que disfrutan la élite de gobierno y los extranjeros.

Nada de lo anterior constituye un descubrimiento para los promotores de las asambleas de marras. Ellos saben que el pueblo de Cuba no es, entre otras cosas, masoquista. De todos modos, no se trata de libertad absoluta. Criticar si, pero con mesura. Sin afectar los intereses primados de la élite. Sin tocar al Comandante reflexionante o al general ejecutante.

La reaparición del Comandante, satisfactoriamente deteriorado e incapaz de pronunciar largos discursos (a pesar de las ediciones traicioneras), augura que saldrá electo en febrero.

Así será, si Dios no se apiada antes. Su reelección anunciada sería una de las resultantes del eficaz sistema electoral cubano y la infaltable Seguridad del Estado.

Estamos en presencia de otro pulseo del Departamento Especial (DE) del Ministerio del Interior con el pueblo de Cuba. Mantener las opiniones en el marco de lo conveniente al régimen, será otro servicio que la Seguridad del Estado prestará a la dictadura de la familia Castro.

Inexplicables y coincidentes roturas en los servidores de Internet que usa la prensa independiente de Cuba, facilitan las cosas para la dictadura verde olivo. Otra contribución para mantenerlo todo bajo control.



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