En un editorial publicado en la edición de hoy de The Miami Herald, el Senador Barack Obama, candidato a la Presidencia, presenta un poderoso argumento en favor del incremento de las visitas y remesas familiares a Cuba. Sin embargo, nosotros creemos que en esta coyuntura histórica, la causa de la libertad de Cuba requiere que el debate se enfoque en áreas mucho más amplias de la política norteamericana, específicamente un área que alberga la posibilidad más grande de impulsar el cambio democrático: potenciar a la valiente oposición dentro de Cuba.
La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) siempre ha creído en preservar la santidad de los vínculos familiares. Mientras que el dictador de Cuba se las ha arreglado para dividir a miles de familias por medio del exilio forzoso, nosotros hemos buscado formas de ayudar a la reunificación de esas familias. A finales de los años 1980 la FNCA reunió
a decenas de miles de cubanos varados en terceros países con sus familiares en los Estados Unidos.
La FNCA también ha defendido históricamente la capacidad de los cubano americanos de proveer ayuda a sus familiares por medio de remesas, las cuales no sólo sirven para aliviar preocupaciones humanitarias sino que también ayudan a los cubanos a convertirse en independientes económicamente del Estado comunista. Es por esto que nuestra organización fue un factor clave en asistir con el desarrollo de la Ley para la Democracia Cubana (Cuban Democracy Act) de 1992, una legislación que sentó las bases para la política actual de facilitar información y asistencia al pueblo cubano, a la misma vez que aísla al régimen que los mantiene en cautiverio. Aunque los cubano americanos siguen siendo importantes agentes de cambio, está claro que ese cambio tiene que originarse y ser impulsado desde dentro, y por este motivo resulta tan crítico ayudar a la valiente oposición interna.
A partir de la transferencia de poder de Fidel a Raúl Castro, nunca ha existido una mayor necesidad para los Estados Unidos de mostrar un enfoque pro activo, particularmente en el área de asistir a la oposición y sociedad civil dentro de Cuba. Mientras que la oposición crece en número diariamente, nuestro programa de asistencia no se ha mantenido al paso de su evolución. Irónicamente, los programas creados hoy en los Estados Unidos para proveerles asistencia prohíben el envío de ayuda directa. En adición a esto, las regulaciones que gobiernan la entrega de la ayuda material hacen extremadamente difícil y costoso para los individuos y grupos interesados en ayudar a la oposición hacerles llegar la ayuda que tanto necesitan Nuestra política necesita permitir una ayuda vibrante, directa y sustancial, ya sea pública o privada, libre de las engorrosas regulaciones actuales, de forma tal que no demores más el advenimiento de la democracia en Cuba.
El Senador Obama también menciona la posibilidad de conversaciones bilaterales con un gobierno post-Castro bajo su Administración. La Fundación Nacional Cubano Americana cree firmemente que las conversaciones con un gobierno post Castro no deben ser sostenidas hasta que se cumplan ciertas condiciones como señal de buena voluntad, fundamentalmente la liberación de los prisioneros de conciencia cubanos. Además, creemos firmemente que dichas conversaciones no deberían tener lugar sin la presencia de un número significativo de los líderes de la oposición y la sociedad civil interna en la mesa y que, ciertamente, sean inclusivas de la voz de la comunidad cubana en el Exilio. La libertad y la democracia no son primariamente un asunto entre gobiernos sino una cuestión que involucra y afecta a todos los cubanos.
Saludamos el compromiso del Senador Obama con una Cuba Libre, y estamos esperanzados que tanto él como todos los candidatos presidenciales, que compartan el deseo de ver la democracia florecer en Cuba, concentren sus esfuerzos en el área donde la política de los Estados Unidos puede hacer la mayor diferencia: potenciar al pueblo cubano.